Curso de Inglés en Gozo, Malta

El adorno de la tradición

Con la luz diáfana de la mañana, un viejo ferry azul acaba de dejar Cirkewwa. Crucero miniatura que deja Comino a estribor para empezar a adivinar otra tierra en el horizonte. El ojo se divierte tratando de distinguir las casas que juegan a esconderse entre los acantilados, tan dorados como ellas. Asimismo, contando los campanarios, ubicando la cúpula gris de la basílica Ta’Pinu, una de las cuatro más grandes de Europa, y adivinando a lo lejos la imponente silueta de la ciudadela de Victoria, la ciudad principal. En un torbellino de agua tan refrescante como la menta, el ferry atraca y Gozo le ofrece sus poblados y su campiña, tan cuidada como un hermoso jardín. La población de Gozo, segunda isla del archipiélago maltés, es esencialmente campesina. Aquí las tradiciones artesanales han permanecido más vivas que en la isla grande. A la sombra de las ruinas, las mujeres continúan haciendo malabares con sus canutillos. Desde la bahía de Hondong hasta la de Dwerjra, pasando por Ramla y los acantilados de Ta ‘Cenc, Gozo, la íntima, está llena de tesoros fielmente guardados. Vestigios arqueológicos fascinantes, edificados un milenio antes que las pirámides de Gizeh; playas preservadas y apacibles rodeando fondos marinos paradisíacos, un arte culinario de mil delicias que ha retenido lo mejor de la influencia gastronómica italiana, turca y norteafricana. Así como tabernas calurosas y amigables para compartir entre amigos. Jadis, cuenta la leyenda, Ulises arribaría a sus costas y Calipso le sabría retener por largos años en la gruta que domina la bahía de Ramla. Lejos de falsos pareceres, la isla de la ninfa le promete vacaciones lingüísticas ¡con sabor a paraíso!

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