Cursos de Mandarín en China
China, el dragón ha despertado
Lo que impresiona es la desproporción. Ciudades que parecen haber salido de cuentos de ciencia ficción. Los arquitectos más famosos del mundo convocados para dar vida a las megápolis más fastuosas. El vidrio, el acero, el asfalto. Una mezcla de hierro con gigantescos mercados a cielo abierto, que parecieran salir de la Edad Media. Antesala de la gastronomía china donde los animales marinos se compran vivos y donde las verduras exhiben las formas más insospechadas. China, este dragón gigante y excéntrico, no es solamente el país más poblado del mundo. Sino también, uno de los más inspiradores.
Aquí la modernidad no riñe con la tradición. Después de sus antiguas dinastías, el imperio del medio produce en ciencia y arte, lo más novedoso y más desmesurado. La interminable muralla que enmarca este otro mundo es un ejemplo. Los campos de estatuas hechas de arcilla, soldados dispuestos a luchar en la otra vida. El nacimiento de la ópera, de la caligrafía, del baile como ceremonia. Actualmente, la producción cinematográfica avanza más allá de las artes marciales y los relatos mafiosos. Tierra de vanguardia, orgullosa de su antigüedad, China vive una mutación que ni los astrólogos al servicio de los emperadores no pudieron anticipar.
Ciudades
¡Shangai!... ¡Shangai!... Con solo evocar esta ciudad, los espíritus occidentales se llenan de imágenes fantásticas y exóticas. Una China misteriosa, un puerto de leyenda, el opio, el juego y los intercambios de todo género. Las revueltas, la aventura… tantos clichés difundidos por los cuentos de marineros, la literatura ...
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